Las hermanas realizamos este trabajo por que hemos sido llamadas y convocadas a seguir las huellas de Jesús Redentor. Esta opción configura nuestra vida y hace de estos Centros, lugares de acogida, misericordia, sencillez, amistad, esperanza, ternura, alegría y gratuidad. Además, conociendo la situación que vive la mujer en contexto de prostitución nos acercamos a ellas y a sus hijos con deseos que se sientan y formen parte de la familia Oblata.